
Plan de Control Tributario 2026: más información, más cruces y más control sobre estructuras de riesgo.
La Agencia Tributaria ya ha aprobado las directrices generales del Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026, y el mensaje que deja es claro: en 2026 habrá una Administración tributaria más digital, con mayor capacidad de análisis de datos y con especial atención a los contribuyentes, sectores y estructuras que presenten perfiles de riesgo fiscal. BOE-A-2026-5843
El plan se articula sobre cinco grandes ejes: información y asistencia, prevención del incumplimiento, investigación y comprobación del fraude, control recaudatorio y colaboración con las Comunidades Autónomas. Pero, más allá de esa estructura formal, lo verdaderamente relevante es que la AEAT refuerza su capacidad para detectar incoherencias, anticiparse al fraude y actuar con más rapidez.
Una de las novedades más importantes es el salto en el volumen y frecuencia de la información disponible para Hacienda. Durante 2026 la AEAT pasará a disponer de información mensual sobre titularidades de cuentas bancarias, cobros realizados por empresarios y profesionales a través de TPV y pagos asociados a números de teléfono móvil. Además, se amplían varias declaraciones informativas y se incorpora la nueva declaración sobre todo tipo de tarjetas, modelo 174. Todo ello permitirá a la Administración conocer con mucha mayor proximidad temporal los flujos financieros relevantes de empresas y profesionales.
También se refuerza el control sobre nuevos entornos financieros y digitales. El plan prevé más información sobre dinero electrónico, criptoactivos, monedas digitales de bancos centrales y operativa canalizada a través de entidades de pago o neobancos. Junto a ello, la Agencia Tributaria seguirá explotando la información procedente de plataformas digitales, intercambios internacionales de datos y sistemas europeos de pagos para mejorar sus modelos de riesgo.
Desde el punto de vista inspector, la AEAT intensificará las actuaciones sobre grandes empresas, grupos fiscales, fiscalidad internacional y patrimonios relevantes. También se anuncia un foco muy claro sobre la utilización abusiva de sociedades instrumentales, especialmente cuando se emplean para sufragar gastos personales, desviar rentas o encubrir repartos de dividendos. Del mismo modo, se reforzará la revisión de operadores que reciban facturación irregular, de grupos con escasa lógica mercantil y de estructuras con bases imponibles negativas, deducciones o créditos fiscales de utilización dudosa.
El plan pone igualmente el foco en la economía sumergida y en sectores concretos. Hacienda anuncia controles específicos sobre negocios que no admiten pagos con tarjeta, sobre contribuyentes cuyo nivel de vida no encaje con la renta declarada, sobre el sector inmobiliario y de la construcción, y sobre nuevas formas de actividad económica vinculadas al comercio electrónico, redes sociales y plataformas digitales. También se prestará atención a los alquileres turísticos o de temporada mal declarados y a los arrendamientos residenciales declarados bajo fórmulas artificiosas.
En paralelo, la Agencia Tributaria mantiene su apuesta por la asistencia digital. Se consolidan herramientas como Renta DIRECTA, la cita presencial en el día, nuevos asistentes virtuales, mejoras en Censos WEB y nuevas opciones de pago por Bizum o tarjeta. Además, 2026 será un año importante en la preparación del despliegue de VERI*FACTU y de la futura factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales, aunque el plazo de adaptación de los sistemas informáticos de facturación se extiende hasta enero de 2027.
En definitiva, el Plan de Control Tributario 2026 confirma una tendencia muy clara: menos opacidad, más trazabilidad y más capacidad de reacción de la AEAT. Para empresas, grupos familiares, patrimonios y profesionales, esto obliga a revisar con antelación la coherencia de su estructura societaria, su política de facturación, sus medios de cobro, la realidad de sus gastos deducidos y la consistencia entre renta, patrimonio y nivel de vida.
En Strategia consideramos que 2026 no será un ejercicio para improvisar: será un año para anticiparse, regularizar a tiempo y ordenar correctamente la posición fiscal antes de que lo haga la Administración.